DIOS
EN LA HISTORIA DE ISRAEL
Dato fundamental
Todo este dinamismo de la
relación con Dios del Pueblo de Israel es el contexto en el que tenemos que
situar su revelación definitiva en Jesús. Él es la razón fundamental por la que
Dios eligió a Israel para ser su pueblo elegido. Dios no tenía por qué tener un
“pueblo elegido”, pero Él decidió hacerlo de esa manera. Jesús habría de venir
de alguna nación o pueblo, y Dios eligió a Israel.
BREVE
RESEÑA HISTÓRICA
La actuación de Dios en la
historia de un pueblo comienza con La
historia de los patriarcas la cual es conocida por los cinco libros que
conforman el Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Sin embargo, al principio esta historia
era relatada, es decir, transmitida oralmente de generación en generación;
mucho tiempo después estos relatos fueron redactados por escrito, recogiendo
las tradiciones orales, una vez el pueblo empezó a tener conciencia de la
importancia y el sentido de su propia historia.
Esta historia de los patriarcas no es una simple
historia que relata unos acontecimientos. Se trata del profundo significado que
YHWH da a esa historia misma dentro del Plan de Salvación que tiene para todos
los hombres.
“Después de la etapa de los patriarcas, Dios
constituyó a Israel como su pueblo salvándolo de la esclavitud de Egipto.
Estableció con él la Alianza del Sinaí y le dio por medio de Moisés su Ley,
para que lo reconociese y le sirviera como al único Dios vivo y verdadero,
Padre providente y juez justo, y para que esperase al Salvador prometido (cf DV
3)
La historia de Israel comienza con el pacto de
Dios con Abraham, aproximadamente en el 2.000 a.C.: "Y haré de ti una
nación grande" (Génesis 12:2). El nombre "Israel" (significa
"el que lucha victoriosamente con Dios" o "un príncipe que
prevaleció con Dios") proviene del nuevo nombre que Dios le dio al nieto
de Abraham, Jacob, después de que Jacob sostuvo una lucha espiritual en Jaboque
(Génesis 32:28). Es en este punto que los descendientes de Abraham, Isaac y
Jacob son referidos a menudo como los "Hijos de Israel."
La elección de
Israel como una Nación Especial
La historia de Israel se remonta más allá del
2.000 a.C. De hecho, la elección de Israel como una nación especial fue parte
del plan de Dios desde el principio de los tiempos. La elección de Israel por
Dios como Su "pueblo elegido" no radica en un tamaño especial,
naturaleza, o atracción. En realidad, la nación de Israel era la menos numerosa
entre todas las naciones (Deuteronomio
7:6-8). Pero Dios escogió a este pueblo debido a Su amor por ellos y a Su
pacto incondicional con Abraham. Esto no significa que Dios amó a Israel más
que a otros pueblos, sólo que Él quiso utilizar a Israel como su instrumento para
amar y bendecir a todo el mundo. El plan de Dios desde el principio fue traer
al Mesías por medio de Israel, para actuar como el salvador del mundo entero.
UNA SÍNTESIS HACIA UNA LÍNEA DE TIEMPO
La historia de Israel, como la detalla la
Biblia, comprende cerca de 1.800 años. Proclama un dinámico relato de los
milagros, juicios, promesas, y bendiciones de Dios. Israel comienza con una
promesa unilateral a un solo hombre, Abraham. Por más de 400 años, Abraham y
sus descendientes confiaron en esa promesa, hasta durante un periodo
significativo de esclavitud en Egipto. Entonces, por medio de una serie de
sorprendentes eventos milagrosos, Dios libera a los israelitas de Egipto en el
Éxodo (hebreo: "salida"). El Éxodo es el evento que la mayoría de los
judíos consideran como la fundación de la nación de Israel. El Éxodo es el acto
de liberación que los israelitas recuerdan como la demostración del amor y la
protección de Dios para Israel. Una vez que se completó el Éxodo, Dios
estableció un pacto incondicional con los israelitas en el Monte Sinaí. Es allí
que Dios proclamó Su ley (los Diez Mandamientos). Es allí que Dios prometió
bendiciones por el cumplimiento de Su ley y maldiciones por el quebrantamiento.
El resto de la historia de Israel, como lo registra la Biblia, es un continuo
ciclo de bendiciones y castigos por la obediencia y desobediencia de la Ley de
Dios. A través de tiempos de victoria y derrota, reyes y jueces, sacerdotes y
profetas, restauración y exilio - los israelitas son bendecidos cuando obedecen
a Dios y disciplinados cuando no lo hacen. Como nación, Israel fue destruido
por los romanos en el 70 d.C. En ese tiempo, los judíos se esparcieron por todo
el mundo, manteniendo la esperanza basados en las promesas proféticas de una
eventual reunión en la tierra escogida que Dios le dio a Israel. En 1948, al
cabo de casi 1.900 años, Israel fue declarada de nuevo una nación soberana y
oficialmente re-establecida en la tierra prometida. A través de una serie de
eventos milagrosos, incluyendo la recaptura de Jerusalén por los judíos en
1967, esta generación está presenciando el cumplimiento de las profecías con
respecto a la nación especial de Dios.
El éxodo:
se refiere al verdadero
origen del pueblo de Israel, en el plano religioso e ideológico, y se convierte
en el episodio clave para entender la historia del pueblo Israelita y su
religión, a través de la narración de dos eventos principales, el primero el
clamor de los israelitas esclavizados en Egipto, los cuáles fueron escuchados
por Dios, quien los hizo pasar de la esclavitud a la libertad en medio de
grandes maravillas, el punto culminante de este evento, es el canto triunfal de
Moisés que celebra la liberación de Israel y la victoria del Señor sobre los
enemigos de su Pueblo. El segundo suceso, describe el encuentro del Señor con
Israel en el monte Sinaí; después de
haber mostrado su amor y su poder, Dios establece su Alianza con los israelitas
y promulga su Ley por medio de Moisés.
La
monarquía:
Posterior a la conquista de la tierra prometida
y del periodo de los Jueces, el pueblo de Israel se organizó políticamente bajo
la autoridad de reyes; Saúl fue el primer rey de Israel, que fue sucedido por
David, el gran rey de Israel que logró unificar toda la nación; David, por su
parte, fue sucedido por su hijo, Salomón, que fue el rey que construyó el gran
templo de Jerusalén, fue famoso por su sabiduría, riqueza y poder; considerado
el hombre más sabio que ha existido en la Tierra. A la muerte de Salomón, Israel se dividió en
dos: el reino del norte (Israel), y el reino del sur (Judá), como consecuencia
de esta división, los reinos quedaron empobrecidos y a merced de los grandes
imperios vecinos.
EL
DESTIERRO A BABILONIA:
En el año 732, el rey Sargón II, de Asur se toma
a Damasco, población vecina de Israel del Norte y Judá; en el año 721 cae
Samaría, luego de la incursión que se hiciera al Reino de Israel del Norte, el
cual desaparece, incluyendo las diez tribus que en él habitaban.
Es muy probable que los levitas que se
refugiaron en Jerusalén, luego de la destrucción de Samaría por parte del
Imperio Asirio que deportó a todos sus habitantes, se hayan llevado los textos
sagrados del Deuteronomio (segunda ley), que era propia de Israel del Norte, y
la hayan escondido en la biblioteca del Templo de Jerusalén.
En el 701, el Rey Sennaquerib, sitia a
Jerusalén, pero lo levanta.
Durante el reinado de Ezequías, predica el
profeta Isaías; en el reinado de Josías, predican los profetas: SOFONIAS,
NAHUN, HABACUC y JEREMÍAS.
LA
RECONSTRUCCIÓN Y EL NACIMIENTO DEL JUDAÍSMO:
El pueblo aprendió en el destierro que debe ser
fiel a la alianza con Yahvé, su estancia en Babilonia cambia la visión de Dios
quien ya no sólo es el liberador sino el creador, el Señor de todo; cuando
termina el destierro regresa a Israel y debe reconstruir la ciudad a nivel
espiritual y a nivel materia; está reconstrucción se lleva a cabo gracias
Esdras y Nehemías; quienes
LOS
MACABEOS:
a lo largo de la historia de Israel, se muestra
como el pueblo se fue transformando y fortaleciendo su fe en los momentos de
persecución, en esta etapa, después del Imperio persa y de Alejandro Magno, el
pueblo sufre en manos de los sucesores del gran conquistador quienes quieren
helenizarlos; el pueblo judío lucha por su libertad religiosa y política bajo
la dirección de la familia Macabeo, con Judas Macabeo como figura central.
EL IMPERIO
ROMANO ANTES DEL NACIMIENTO DE JESÚS:
Llegando
a la última etapa de la historia de
Israel, época que precede al nacimiento de Jesús; en ese momento el Imperio
Romano entró a dominar el mundo conocido e Israel hace parte de esta dominación.
El pueblo judío nuevamente se ve afectado por un nuevo Imperio ‘’El Romano 'que
exigían tributos al pueblo ya sea personales o territoriales para el Cesar. -
Se espera la venida del Mesías –Salvador, enviado por Yahvé para rescatar
nuevamente al pueblo oprimido. Israel espera a un Mesías guerrero, desafiante
poderoso y vengador, al estilo del antiguo testamento, pero resultará que viene
lo menos esperado para ellos, por eso es que los Judíos hasta ahora, siguen en
esa espera por que no creyeron en Jesús. Hombre humilde y lleno de paz.
EL PROPÓSITO FINAL DE DIOS,
Sentido espiritual
para el cristiano
¿Por qué tanto de la Biblia se enfoca en la
historia de Israel y el futuro de su pueblo? ¿Por qué una nación es llamada
"el pueblo elegido de Dios"? Estas preguntas son contestadas cuando
examinamos el propósito final de Dios para Israel.
Cuando
Dios le dio Su promesa incondicional a Abraham de que haría de sus
descendientes una gran nación, Dios también prometió bendecir a todo el mundo a
través de esa nación (Génesis 12:1-3). Por lo tanto, Israel nunca fue
considerado como el único recipiente de las bendiciones de Dios, sino en
cambio, como un canal para las bendiciones de Dios para toda la humanidad. Los
milagros de Dios con Israel, tales como la dramática liberación de Egipto, no
estaban destinados solamente para los israelitas mismos, sino para evidenciar
el absoluto poder y singularidad de Dios ante un expectante mundo politeísta
(Éxodo 7:5; 14:18; Josué 2:9-11). El Mesías que vendría a través de la nación
de Israel, siempre estuvo destinado a ser el Salvador de toda la humanidad
(Isaías 49:6). El Antiguo Testamento también contiene muchas invitaciones
dirigidas al mundo entero para venir y adorar al único Dios verdadero en Israel
(Salmo 2:10-12; 117:1).
Hoy en día, la promesa de Dios a Abraham está
siendo cumplida todavía. Por consiguiente, la promesa de Dios de bendecir a
todos los pueblos a través de Israel es absolutamente evidente todavía. Las
enseñanzas, muerte y resurrección de Jesucristo, y el crecimiento e influencia
de Su iglesia, fueron posibles a través de la elección por Dios de Israel como
Su pueblo. Todos los pueblos que acepten a Jesús como su Mesías, ya sean judíos
o gentiles, reciben las grandes bendiciones de Dios, canalizadas a través de Su
pueblo elegido, la nación de Israel.



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