DIOS EN LA HISTORIA DE ISRAEL
DIEGO TIMARAN ARTEAGA
ESTUDIANTE DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL NORTE EN CONVENIO CON LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL SUR.
El libro de Ester es un impulso
a perseverar fiel a la propia tradición cultural y religiosa. Esto no es fácil
pero si es posible. Nos hace pensar en
la situación de las naciones y pueblo pequeños o débiles frente a las grandes
potencias. El desafío principal es
resistir de todas formas para preservar la propia cultura y la religión,
pues es ahí donde reside el alma y el último sentido del pueblo. Al perder su
sentido y su religión el pueblos e pierde así mismo, pierde su propia alma y
queda con el rostro desfigurado.
Hoy en día, los gobiernos
tienen un aspecto diferente a los de la época de Ester donde mantuvo la
esperanza y la acción de los judíos por
los imperios. La política, la economía y la ideología imperialista continúan
vivas, sea en una nación, o sea a nivel internacional. Los poderosos continúan
banqueteando a costa de la debilidad y miseria del pueblo que, si no es
exterminado directamente, acaba encontrando su muerte al poco tiempo, o vive
una vida que es más bien muerte en vida. En cuanto a esto, a los poderosos que obran
de forma inconcorde se les presenta la invitación de la historia: leer los
acontecimientos y aprender que el pueblo tiene razón cuando dice « el que
siembra vientos recoge tempestades».
Nos encontramos ante un
problema inicial y es el hecho de que de que existen dos versiones del libro,
LA HEBREA Y LA GRIEGA. Siendo la hebrea la mas antigua. La versión Griega por
su parte, no es simplemente una traducción hebrea, pues esta es mucho mas larga
aportando diversos materiales y una versión diferente de los episodios.
Vemos también otros conceptos sobre la confianza, la solidaridad,
la acción cautelosa, el discernimiento prudente, que engendra estrategias y
tácticas posibles y eficaces. El libro tiene mucho que enseñar al pueblo
oprimido
En este libro, los banquetes juegan un papel
decisivo, todo se resuelve en los banquetes. El primero, es la
presentación del poder del jefe
imperialista. El da un banquete que dura 180 días, a sus oficiales y ministros,
es decir, a la cúpula del imperio. ¿porque? Porque es la élite que hace posible el poder y el gobierno del rey
sobre la vasta extensión de sus dominios el banquete dura 180 días porque
«Ausero quería ostentar la riqueza y la gloria de su reino con el fasto
magnifico de su grandeza». Era un medio de mantener cohesionada la élite del
rey, pues de ella dependía el éxito del
rey.
Mardoqueo continúa como tutor
de Ester. Ella sigue obedeciendo a su padre adoptivo. Manteniendo así sus
raíces.
Un pueblo leal ( 2, 19- 23)
Mardoqueo sin duda gracias a Ester entra también en la corte de Austero.
El nombre Pentateuco, de origen griego, alude a
los cinco (penta) libros o “rollos” que lo forman y a los instrumentos o
estuches (teukhos) en que se guardaban. No estamos ante cinco independientes.
Al contrario, cada libro desemboca en el siguiente o arranca del anterior. , de
forma que todos juntos desarrollan una misma trama narrativa que va desde la
creación del mundo, pasando por el nacimiento de los pueblos, la era
patriarcal, la estancia israelita en Egipto y en el Sinaí, hasta el comienzo de
la Conquista de Canaán y la muerte de Moisés, en los umbrales de la tierra
prometida. Esta historia unitaria y continua, formada casi a partes iguales por
relatos y leyes, se divide a su vez en seis grandes etapas o capítulos,
perfectamente diferenciados:
Estos cinco libros forman la Torah o Ley por
excelencia, la carta constitucional que plasmó los principios fundacionales y
fundamentales, religiosos y civiles, por los que Israel se constituyó como un
pueblo con identidad propia y referido en exclusiva a Yahvé, su Dios.
a) El Génesis narra los orígenes del mundo y del
género humano desde sus comienzos hasta la formación de Israel como pueblo,
poco antes de la salida de Egipto.
b) El Éxodo, la salida de los hebreos de Egipto,
guiados por Moisés, el paso milagroso del Mar Rojo y su estancia en el Sinaí,
donde reciben de Dios la Ley, sancionada por un pacto o Alianza (Berith) entre
Dios y el pueblo. Desde este momento Israel llega a ser el Pueblo elegido y
llamado por Dios.
d) Finalmente, el Deuteronomio23 que más que un
código de leyes, es un conjunto de exhortaciones y de llamadas a Israel para
que permanezca fiel al Señor.
Sin embargo, al principio esta historia
era relatada, es decir, transmitida oralmente de generación en generación;
mucho tiempo después estos relatos fueron redactados por escrito, recogiendo
las tradiciones orales, una vez el pueblo empezó a tener conciencia de la
importancia y el sentido de su propia historia.
La historia de Israel, como la detalla la
Biblia, comprende cerca de 1.800 años. Proclama un dinámico relato de los
milagros, juicios, promesas, y bendiciones de Dios. Israel comienza con una
promesa unilateral a un solo hombre, Abraham. Por más de 400 años, Abraham y
sus descendientes confiaron en esa promesa, hasta durante un periodo
significativo de esclavitud en Egipto. Entonces, por medio de una serie de
sorprendentes eventos milagrosos, Dios libera a los israelitas de Egipto en el
Éxodo (hebreo: "salida"). El Éxodo es el evento que la mayoría de los
judíos consideran como la fundación de la nación de Israel. El Éxodo es el acto
de liberación que los israelitas recuerdan como la demostración del amor y la
protección de Dios para Israel. Una vez que se completó el Éxodo, Dios
estableció un pacto incondicional con los israelitas en el Monte Sinaí. Es allí
que Dios proclamó Su ley (los Diez Mandamientos). Es allí que Dios prometió
bendiciones por el cumplimiento de Su ley y maldiciones por el quebrantamiento.
El resto de la historia de Israel, como lo registra la Biblia, es un continuo
ciclo de bendiciones y castigos por la obediencia y desobediencia de la Ley de
Dios. A través de tiempos de victoria y derrota, reyes y jueces, sacerdotes y
profetas, restauración y exilio - los israelitas son bendecidos cuando obedecen
a Dios y disciplinados cuando no lo hacen. Como nación, Israel fue destruido
por los romanos en el 70 d.C. En ese tiempo, los judíos se esparcieron por todo
el mundo, manteniendo la esperanza basados en las promesas proféticas de una
eventual reunión en la tierra escogida que Dios le dio a Israel. En 1948, al
cabo de casi 1.900 años, Israel fue declarada de nuevo una nación soberana y
oficialmente re-establecida en la tierra prometida. A través de una serie de
eventos milagrosos, incluyendo la recaptura de Jerusalén por los judíos en
1967, esta generación está presenciando el cumplimiento de las profecías con
respecto a la nación especial de Dios.
se refiere al verdadero
origen del pueblo de Israel, en el plano religioso e ideológico, y se convierte
en el episodio clave para entender la historia del pueblo Israelita y su
religión, a través de la narración de dos eventos principales, el primero el
clamor de los israelitas esclavizados en Egipto, los cuáles fueron escuchados
por Dios, quien los hizo pasar de la esclavitud a la libertad en medio de
grandes maravillas, el punto culminante de este evento, es el canto triunfal de
Moisés que celebra la liberación de Israel y la victoria del Señor sobre los
enemigos de su Pueblo. El segundo suceso, describe el encuentro del Señor con
Israel en el monte Sinaí; después de
haber mostrado su amor y su poder, Dios establece su Alianza con los israelitas
y promulga su Ley por medio de Moisés.
Posterior a la conquista de la tierra prometida
y del periodo de los Jueces, el pueblo de Israel se organizó políticamente bajo
la autoridad de reyes; Saúl fue el primer rey de Israel, que fue sucedido por
David, el gran rey de Israel que logró unificar toda la nación; David, por su
parte, fue sucedido por su hijo, Salomón, que fue el rey que construyó el gran
templo de Jerusalén, fue famoso por su sabiduría, riqueza y poder; considerado
el hombre más sabio que ha existido en la Tierra. A la muerte de Salomón, Israel se dividió en
dos: el reino del norte (Israel), y el reino del sur (Judá), como consecuencia
de esta división, los reinos quedaron empobrecidos y a merced de los grandes
imperios vecinos.
Es muy probable que los levitas que se
refugiaron en Jerusalén, luego de la destrucción de Samaría por parte del
Imperio Asirio que deportó a todos sus habitantes, se hayan llevado los textos
sagrados del Deuteronomio (segunda ley), que era propia de Israel del Norte, y
la hayan escondido en la biblioteca del Templo de Jerusalén.
Cuando
Dios le dio Su promesa incondicional a Abraham de que haría de sus
descendientes una gran nación, Dios también prometió bendecir a todo el mundo a
través de esa nación (Génesis 12:1-3). Por lo tanto, Israel nunca fue
considerado como el único recipiente de las bendiciones de Dios, sino en
cambio, como un canal para las bendiciones de Dios para toda la humanidad. Los
milagros de Dios con Israel, tales como la dramática liberación de Egipto, no
estaban destinados solamente para los israelitas mismos, sino para evidenciar
el absoluto poder y singularidad de Dios ante un expectante mundo politeísta
(Éxodo 7:5; 14:18; Josué 2:9-11). El Mesías que vendría a través de la nación
de Israel, siempre estuvo destinado a ser el Salvador de toda la humanidad
(Isaías 49:6). El Antiguo Testamento también contiene muchas invitaciones
dirigidas al mundo entero para venir y adorar al único Dios verdadero en Israel
(Salmo 2:10-12; 117:1).